Estamos seguros de que, si has adquirido un coche entre el 2000 y el 2016, habrás notado que los consumos reales que has conseguido se alejan considerablemente de los datos que proporcionaba el fabricante.

Es aquí donde influyen los ciclos de homologación; una serie de pruebas controladas que tienen como fin dar una cifra veraz del consumo y emisiones de los vehículos que salen al mercado.

Durante más de 2 décadas se ha utilizado el ciclo NEDC, el cual simula sobre rodillos la circulación urbana y extraurbana bajo condiciones meteorológicas fijas , que tenían como fin la equidad entre modelos.

Debido a las pruebas poco exigentes numerosos fabricantes se aprovecharon  para conseguir unas cifras muy distantes a las reales, que recientemente fue noticia en todo el mundo.

Tras varios años las autoridades han tomado cartas en el asunto, y han puesto en marcha un sustituto.

El ciclo WLTP. Estas siglas corresponden a la denominación Worldwide Harmonized Light-Duty Vehicles Test Procedures.

Para registrar las cifras de consumo el nuevo ciclo de conducción WLTP utiliza cuatro secciones, igualmente sobre rodillos, una a baja velocidad, otra a media, alta y muy alta combinadas con una prueba de conducción real.

Estos cambios tienen como fin constatar un ensayo más realista con estudios más dinámicos. Por ejemplo, se ha incrementado la velocidad media y máxima, se ha aumentado la potencia media y máxima de conducción, se ha reducido hasta algo más del 50% las pruebas urbanas para ampliar a un mayor rango las situaciones de conducción (carreteras secundarias, autovías, periferias…), se ha alargado el tiempo de prueba y se ha dado protagonismo por primera vez al equipamiento opcional como aspecto que afecta de forma directa al peso del coche y, por tanto, también a los valores de homologación.

Pero la gran pregunta es,¿Que diferencia habrá entre el ciclo NEDC y el nuevo WLTP?.

De media el consumo se estima que estará en torno al 25% por encima en el caso del nuevo sistema. Una diferencia notable respecto al ciclo actual, que permitirá saber con algo más de precisión el consumo real de un coche.

Esto a su vez ha derivado en diferentes consecuencias de cara al comprador como el aumento de un 0.7% el precio de un vehículo nuevo, debido principalmente al mayor coste que deben afrontar las marcas para cumplir con el WLTP.

El siguiente cambio afecta al impuesto de matriculación. Como ya todos sabemos este impuesto se calcula en función de las emisiones de CO2 de nuestro coche, y dado que hemos reducido los márgenes veremos cómo coches que hasta ahora estaban exentos tendrán que pagar el impuesto y que otros tanto saltarán de tramo teniendo que pagar más de lo que ya lo hacían.

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